Monóxido de carbono: un riesgo silencioso que crece

La intoxicación por monóxido de carbono (CO) vuelve a encender alertas en materia de salud pública. Se trata de un gas imperceptible sin olor, color ni sabor que se genera por la combustión incompleta de materiales utilizados para calefaccionar o cocinar, y cuya peligrosidad radica en su capacidad de afectar sin previo aviso.

En Argentina, la mayoría de los casos está vinculada al uso inadecuado o la falta de mantenimiento de artefactos como estufas, calefones o cocinas que funcionan con gas, leña, carbón o combustibles líquidos. A esto se suman fallas técnicas que, en espacios mal ventilados, pueden derivar en situaciones críticas.

Según datos recientes, hasta la semana epidemiológica 10 de 2026 se registraron 130 casos en el país, lo que representa un leve incremento respecto a años anteriores. La cifra, aunque moderada, refuerza la necesidad de prevención en los meses de mayor uso de calefacción.

En este contexto, el monóxido de carbono se consolida como un enemigo silencioso pero persistente, cuya prevención depende, en gran medida, de controles periódicos, ventilación adecuada y el uso responsable de los sistemas de calefacción.

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