El argentino Tomás Etcheverry volvió a mostrar carácter en el Masters 1000 de Montecarlo y logró una gran remontada ante el francés Térence Atmane para meterse en los octavos de final.
Tras un inicio adverso, en el que cedió el primer set por 3-6, el platense ajustó su juego y revirtió el desarrollo con parciales de 6-3 y 6-2, en un partido que se extendió por casi dos horas. La clave estuvo en su solidez mental: salvó momentos críticos y capitalizó sus oportunidades en los sets decisivos.
El triunfo confirma el buen presente de Etcheverry, que atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera y sigue creciendo en el circuito.
En la próxima instancia tendrá un desafío mayor: enfrentará al número uno del mundo, Carlos Alcaraz, en un cruce que pondrá a prueba su nivel y ambición en el torneo.
