En un contexto internacional más favorable, el riesgo país de Argentina registró una fuerte caída cercana al 10% y se ubicó en 551 puntos básicos, su nivel más bajo desde fines de febrero. La baja, impulsada por la tregua entre Estados Unidos e Irán, refleja una mejora en la percepción de los inversores.
El índice elaborado por J.P. Morgan retrocedió 59 puntos en una sola jornada, acompañando el repunte de los mercados globales tras el alivio en las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
En este escenario, los activos argentinos reaccionaron de manera dispar. En Wall Street, los ADRs mostraron subas destacadas, lideradas por Grupo Supervielle, Banco Macro y BBVA Argentina. En contraste, las empresas energéticas registraron caídas, afectadas por la reapertura del estrecho de Ormuz.
A nivel local, el índice S&P Merval avanzó más de 1%, impulsado principalmente por el sector financiero. Los bonos soberanos en dólares también operaron en alza, con subas de hasta 3,5%.
El movimiento confirma la sensibilidad del mercado argentino frente a los factores externos: cuando el clima global mejora, los activos locales reaccionan con rapidez, aunque no de manera homogénea.
