Los precios internacionales del crudo retomaron la tendencia alcista y superaron nuevamente la barrera de los US$100, impulsados por la falta de avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y la incertidumbre sobre la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
El barril de Brent, referencia en Europa, registró una suba superior al 3% y se ubicó por encima de los 110 dólares, mientras que el WTI estadounidense también avanzó con fuerza, consolidando un incremento acumulado de más del 50% desde el inicio del conflicto.
La escalada responde al impacto que la guerra tiene sobre la oferta global, especialmente por las restricciones en una vía clave por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
En paralelo, Emiratos Árabes Unidos anunció su salida de la OPEP, en una decisión que agrega incertidumbre al mercado energético. El país busca así mayor autonomía para definir su nivel de producción en un contexto de alta volatilidad.
La combinación de tensiones geopolíticas, demoras diplomáticas y movimientos estratégicos dentro del sector petrolero vuelve a presionar los precios, con impacto directo en la economía global.
