Un estudio del UF Health Cancer Institute encendió una señal de alerta: la falta prolongada de sueño no solo impacta en el descanso, sino que también altera la microbiota intestinal y debilita la respuesta del sistema inmunológico, favoreciendo la progresión del cáncer.
La investigación, presentada en la reunión anual de la American Association for Cancer Research, evidenció que estos cambios biológicos también afectan el ritmo circadiano y reducen la eficacia de tratamientos como la quimioterapia.
Según explicó la investigadora María Hernández, el descanso suele ser un factor subestimado en pacientes oncológicos, pese a su influencia directa en la evolución de la enfermedad. En ese sentido, el trabajo pone el foco en la necesidad de abordar la salud de manera integral.
El estudio, realizado en modelos animales, mostró que la privación de sueño no solo acelera el crecimiento tumoral, sino que también reduce la respuesta a fármacos clave como el 5-FU, utilizado en cáncer colorrectal. Además, se detectaron alteraciones en genes vinculados al reloj biológico.
Los investigadores destacan que la microbiota el conjunto de microorganismos del intestino es modificable, lo que abre la puerta a intervenciones basadas en hábitos saludables como el buen descanso y la alimentación.
El hallazgo refuerza una idea cada vez más presente en la medicina moderna: dormir bien no es solo una cuestión de calidad de vida, sino también un factor determinante en la evolución de enfermedades complejas.
