La inflación bajó en agosto, pero la inflación núcleo muestra resistencia

La inflación de agosto fue del 1,7%, el registro mensual más bajo en 14 meses, un dato que fue destacado por el Gobierno como una señal de continuidad del proceso de desinflación. Sin embargo, detrás de ese número aparece un indicador que genera mayor cautela: la inflación núcleo se mantuvo en 1,8%, por segundo mes consecutivo.

La medición núcleo excluye los precios estacionales y regulados y es seguida de cerca por los economistas porque permite observar con mayor claridad la tendencia de fondo de los precios. Para algunos especialistas, su estabilidad muestra que la desaceleración todavía enfrenta cierta resistencia.

Desde distintas consultoras coincidieron en que la inflación continúa bajando, aunque a un ritmo más lento. Las estimaciones apuntan a que durante los próximos meses el IPC podría mantenerse en un rango de entre 1,5% y 2% mensual.

Uno de los factores que genera atención es el comportamiento de la carne, un rubro de fuerte incidencia en el índice. En agosto prácticamente no registró variaciones, pero los analistas advierten que una eventual recuperación de sus precios podría sumar presión hacia fin de año.

Así, el escenario combina una noticia positiva una inflación general por debajo del 2% con un desafío para el Gobierno: lograr que la inflación núcleo también retome una trayectoria descendente y pueda perforar los niveles actuales.

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