El avance de la inteligencia artificial ya está generando cambios concretos en el mercado laboral. Mientras algunos puestos enfrentan un mayor riesgo de ser reemplazados, otros comienzan a fortalecerse gracias a la capacidad de la tecnología para complementar el trabajo humano.
Un informe del banco de inversión Goldman Sachs señala que la IA no solo desplaza empleos, sino que también impulsa nuevas oportunidades en sectores donde la intervención humana sigue siendo clave. El estudio combina indicadores que miden tanto el riesgo de sustitución como el potencial de colaboración entre personas y sistemas automatizados.
Según el análisis, en el último año la IA habría reducido levemente el crecimiento del empleo en Estados Unidos, con una caída estimada de unos 16 mil puestos mensuales y un leve incremento en la tasa de desempleo. Sin embargo, este impacto se ve parcialmente compensado por la generación de nuevos trabajos vinculados al desarrollo tecnológico y al aumento de la productividad.
De hecho, en áreas donde la IA actúa como complemento automatizando tareas repetitivas pero dejando espacio a la creatividad y la toma de decisiones se registró un crecimiento cercano a los 9 mil empleos mensuales.
El estudio también advierte que los efectos negativos se concentran principalmente en trabajadores jóvenes o con menor experiencia, cuyos roles suelen ser más fácilmente automatizables.
Entre los puestos con mayor riesgo de desaparición aparecen los operadores telefónicos, empleados administrativos, cobradores, asistentes legales y telemarketers. En cambio, profesiones como educación, medicina, ingeniería, gestión y derecho muestran un alto potencial de adaptación, donde la tecnología funciona como una herramienta de apoyo más que como un reemplazo.
El escenario que plantea la inteligencia artificial no es lineal: redefine el trabajo, exige nuevas habilidades y abre un debate profundo sobre el futuro del empleo en un mundo cada vez más automatizado.
