Los gobiernos de Escocia, Gales e Irlanda del Norte dieron un nuevo paso en sus reclamos soberanistas al reivindicar conjuntamente su derecho a la autodeterminación y pedir a Londres que se prepare para posibles cambios constitucionales.
El planteo surgió durante una reunión histórica realizada en Cardiff, donde participaron por primera vez los tres primeros ministros nacionalistas: John Swinney, de Escocia; Rhun ap Iorwerth, de Gales; y Michelle O’Neill, de Irlanda del Norte.
Los dirigentes coincidieron en que el escenario político del Reino Unido está cambiando y advirtieron que “el tiempo de Westminster está llegando a su fin”, en referencia al Parlamento británico y al poder central de Londres.
Swinney calificó el encuentro como un “momento crucial” para el futuro constitucional del Reino Unido. Los tres líderes sostuvieron que sus movimientos atraviesan una etapa de crecimiento y reclamaron que el Gobierno británico facilite un eventual proceso de transformación política en cada territorio.
La declaración representa una señal de fuerte presión sobre Londres y vuelve a colocar en el centro del debate el futuro de la unidad del Reino Unido.
