La acción del ATP 250 de Brisbane dejó una jornada cargada de emociones y resultados que marcaron el pulso de un inicio de temporada 2026 exigente, donde cualquier distracción puede pagarse caro.
La noticia más impactante del día tuvo como protagonista a Grigor Dimitrov. El búlgaro regresaba oficialmente al circuito tras la dura lesión en el pectoral sufrida en Wimbledon, pero su vuelta fue efímera: cayó en la segunda ronda ante el belga Raphael Collignon por 7-6(1) y 6-3, en un resultado que sacudió al torneo.
Lejos de tratarse de una sorpresa aislada, la victoria de Collignon ratificó el gran momento que atraviesa. Firme desde el fondo de la cancha, con potencia en ambos lados y una notable fortaleza mental en los tramos decisivos, el belga dio un paso más en su evolución y se clasificó a los cuartos de final. El triunfo también tuvo impacto en el ranking: escaló 13 posiciones y alcanzó el puesto 71 del mundo, el más alto de su carrera, consolidándose como uno de los jugadores a seguir en este arranque de año.
En la próxima instancia, Collignon se medirá con el estadounidense Brandon Nakashima, quien avanzó tras derrotar al francés Quentin Halys por 6-2 y 6-4.
Otro de los encuentros destacados fue el intenso duelo entre Aleksandar Kovacevic y Cameron Norrie. El estadounidense se impuso por 7-6(4), 4-6 y 6-4, apoyado en un servicio demoledor que produjo 21 aces, un arma que terminó siendo decisiva frente al británico. Como curiosidad estadística, Norrie ganó un punto más en el total del partido (103 contra 102), un detalle que volvió a confirmar la imprevisibilidad del tenis.
La jornada también tuvo como protagonista al francés Giovanni Mpetshi Perricard, quien volvió a sentirse cómodo en Brisbane. Al igual que la temporada pasada, logró meterse entre los ocho mejores tras superar al australiano Rinky Hijikata por 4-6, 7-6(5) y 7-6(4), en un duelo vibrante que se definió por mínimos márgenes en los momentos clave.
