La médula ósea es el centro de actividad de los huesos y un tejido fundamental, ya que allí se origina la sangre y gran parte del sistema inmunitario. Cuando no funciona correctamente, pueden desarrollarse distintas enfermedades y muchas de ellas son graves.
Cada 1° de abril se celebra el Día Nacional del Donante de Médula Ósea, aniversario de la puesta en funcionamiento del Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH) del INCUCAI en 2003. La donación de médula ósea es un proceso seguro y es importante saber que, al registrarse como donante, no se dona médula de inmediato.
Primero, se realiza una simple extracción de sangre para ingresar al registro nacional de donantes. Esa muestra se analiza y, si en algún momento se detecta compatibilidad con una persona que necesita un trasplante, recién entonces se contacta al donante para avanzar con el procedimiento.
Todo el proceso es acompañado por profesionales de salud, se realiza con altos estándares de seguridad y el cuerpo del donante se recupera completamente. Donar médula es dar una segunda oportunidad de vida, y comenzar el camino es tan fácil como donar sangre.
“Las personas que padecen cánceres potencialmente mortales como leucemia, linfoma y mieloma pueden ser tratadas con un trasplante de médula ósea o, en algunos casos, con trasplante de células madre. Para este tipo de tratamiento, la médula ósea se obtiene de un donante. También es posible que una persona done su propia médula para utilizarla más adelante”, explicó la Dra. Valeria El Haj, directora médica de Ospedyc.
Existen dos tipos de trasplantes y donaciones de médula ósea:
- Un autotrasplante de médula ósea es cuando las personas donan su propia médula ósea. Para esto, dicho órgano debe estar sano.
- Un trasplante alógeno de médula ósea es cuando otra persona dona la médula ósea.
