En pleno andamiaje de la declaración de la independencia se adoptó el Escudo Nacional, el Himno y se creó la primera moneda con la leyenda “Provincias Unidas del Río de la Plata”. Pero el himno elegido era muy crítico hacia los españoles y hubo disturbios y protestas.

En aquel entonces se escribieron dos canciones patrióticas, siendo seleccionada la Vicente López y Planes. La otra era del patriota, Fray Cayetano Rodríguez y recibió también aplausos y respaldo.

Según las crónicas, el autor del himno solía escribir bajo una enorme higuera que se hallaba en el fondo de la casa, en la actual calle Perú de nuestra capital. Al morir el vetusto árbol la familia conservó su tronco. Pero desconocemos el destino de dicha madera, a partir de 1900.

La musicalización estuvo en manos del español, Blas Parera, de quien no se conservó siquiera un retrato. Por eso en 1875 Julio Núñez, entrevistando a quienes lo habían conocido, lo hizo pintar por el artista Benjamín Villegas.

Cambiar la letra para hacerla inclusiva

En este contexto combativo el himno hacía alusión a los españoles de manera agresiva. Por eso, en las puertas del siglo XX, la nutrida comunidad española en nuestro país –fruto de la enorme inmigración– realizó marchas y protestas pidiendo que fuese modificado. A esto se sumaron solicitudes diplomáticas. 

La respuesta estuvo en manos del presidente Julio Argentino Roca. En marzo de 1900 estableció a través de un decreto:

“Sin producir alteraciones en el texto del Himno Nacional, hay en él estrofas que responden perfectamente al concepto que universalmente tienen las naciones respecto de sus himnos en tiempo de paz y que armonizan con la tranquilidad y la dignidad de millares de españoles que comparten nuestra existencia, las que pueden y deben preferirse para ser cantadas en las festividades oficiales, por cuanto respetan las tradiciones y la ley sin ofensa de nadie, el presidente de la República, en acuerdo de ministros decreta:

Artículo 1°. En las fiestas oficiales o públicas, así como en los colegios y escuelas del Estado, solo se cantarán la primera y la última cuarteta y el coro de la Canción Nacional sancionada por la Asamblea General el 11 de mayo de 1813.”

Podemos decir que aquel himno que nace como un grito de libertad, ya no necesitaba ser combativo con los españoles. Se modificó como muestra de hermandad y respeto mutuo.

Hoy se entonan las estrofas modificadas que reflejan el amor y el orgullo por la patria

Así era el himno original

ESTROFA 1

¡Oíd, mortales!, el grito sagrado:

¡libertad!, ¡libertad!, ¡libertad!

Oíd el ruido de rotas cadenas

ved en trono a la noble igualdad.

Se levanta en la faz de la tierra

una nueva gloriosa nación.

Coronada su sien de laureles,

y a sus plantas rendido un león.

CORO

Sean eternos los laureles

que supimos conseguir:

coronados de gloria vivamos,

o juremos con gloria morir.

ESTROFA 2

De los nuevos campeones los rostros

Marte mismo parece animar.

La grandeza se anida en sus pechos

a su marcha todo hacen temblar.

Se conmueven del Inca las tumbas,

y en sus huesos revive el ardor,

Lo que ve renovando a sus hijos

de la Patria el antiguo esplendor.

ESTROFA 3

Pero sierras y muros se sienten

retumbar con horrible fragor.

Todo el país se conturba por gritos

de venganza, de guerra, y furor.

En los fieros tiranos la envidia

escupió su pestífera hiel.

Su estandarte sangriento levantan

provocando a la lid más cruel.

ESTROFA 4

¿No los veis sobre México y Quito

arrojarse con saña tenaz?

¿Y cuál lloran, bañados en sangre

Potosí, Cochabamba y La Paz?

¿No los veis sobre el triste Caracas

luto, y llanto, y muerte esparcir?

¿No los veis devorando cual fieras

todo pueblo que logran rendir?

ESTROFA 5

A vosotros se atreve argentinos

el orgullo del vil invasor.

Vuestros campos ya pisa contando

tantas glorias hollar vencedor.

Mas los bravos que unidos juraron

su feliz libertad sostener

a estos tigres sedientos de sangre

fuertes pechos sabrán oponer.

ESTROFA 6

El valiente argentino a las armas

corre ardiendo con brío y valor:

El clarín de la guerra, cual trueno

en los campos del Sud resonó.

Buenos Aires se pone a la frente

de los pueblos de la ínclita unión.

Y con brazos robustos desgarran

al ibérico altivo león.

ESTROFA 7

San José, San Lorenzo, Suipacha,

ambas Piedras, Salta y Tucumán,

la colonia y las mismas murallas

del tirano en la banda Oriental.

Son letreros eternos que dicen:

aquí el brazo argentino triunfó;

aquí el fiero opresor de la Patria

su cerviz orgullosa dobló.

ESTROFA 8

La victoria al guerrero argentino

con sus alas brillantes cubrió.

Y azorado a su vista el tirano

con infamia a la fuga se dio.

Sus banderas, sus armas, se rinden

por trofeos a la libertad.

Y sobre alas de gloria alza el pueblo

trono digno a su gran majestad.

ESTROFA 9

Desde un polo hasta el otro resuena

de la fama el sonoro clarín.

Y de América el nombre enseñando

Les repite, mortales, oíd:

Ya su trono dignísimo abrieron

las Provincias Unidas del Sud.

Y los libres del mundo responden

al gran pueblo argentino, salud.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *