Inflación: abril mostraría una baja, pero con presión de los combustibles

La dinámica de precios durante la primera mitad de abril deja señales de desaceleración respecto a marzo, aunque con algunos factores que todavía limitan una caída más marcada. Tras el 3,4% registrado el mes pasado el nivel más alto del último año, tanto el Gobierno como analistas privados coinciden en que el índice volvería a ubicarse por debajo del 3%.

Las estimaciones relevadas por el Banco Central de la República Argentina a través del REM y distintas consultoras apuntan a un IPC en torno al 2% y 2,5%, impulsado principalmente por una menor presión en alimentos y bebidas.

Firmas como EcoGo Consultores destacan que los precios en este rubro muestran una tendencia más estable, con subas semanales moderadas que ayudan a contener la inflación general. En la misma línea, otras mediciones privadas reflejan variaciones acotadas, con comportamientos dispares entre productos como carnes, verduras y lácteos.

Sin embargo, el contexto internacional introduce un factor de tensión. El encarecimiento de los combustibles, vinculado a la crisis en Medio Oriente, sigue trasladándose a costos logísticos y de producción, dificultando que la inflación logre perforar el piso del 2% en el corto plazo.

Economistas coinciden en que la tendencia será descendente, aunque gradual. El alivio en alimentos aporta cierta estabilidad, pero la evolución de variables externas como la energía continúa siendo un elemento imprevisible que condiciona el ritmo de desaceleración.

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