La Comisión de Seguridad Nacional de Irán aprobó un proyecto de ley que establece el cobro de peajes en el estrecho de Ormuz y prohíbe la circulación de buques provenientes de Estados Unidos e Israel.
Se trata de una vía clave para el comercio energético global, ya que por allí transita cerca del 20% del petróleo mundial. La iniciativa aún requiere la aprobación del Parlamento y del Consejo de los Guardianes, y contempla la creación de un fondo de desarrollo regional financiado con estos nuevos gravámenes.
El esquema prevé tarifas que podrían alcanzar hasta dos millones de dólares por embarcación o un sistema basado en el volumen de carga, similar al aplicado en el Canal de Suez. Además, incluye cobros por seguridad, servicios de navegación y tasas ambientales, con el objetivo de recaudar hasta 100.000 millones de dólares anuales.
La medida se enmarca en un contexto de creciente tensión militar iniciado el 28 de febrero. Actualmente, el tránsito en el estrecho se encuentra fuertemente restringido, habilitado solo para países aliados. Como consecuencia, el flujo de buques se redujo drásticamente, pasando de un promedio diario de 150 embarcaciones a niveles considerablemente más bajos.
